miércoles, 16 de septiembre de 2009

Obesidad emocional


Que "Gordos" es una película sobre el exceso en la que priman los conflictos sobre la obesidad es algo evidente. Su director, una de sus actrices (y pareja) y su productor han estado en Zaragoza tras el anuncio de que la cinta irá en la terna de candidatas de la Academia de Cine Español en ruta hacia el Hollywood de las doradas estatuillas, respecto a lo que el cineasta ha dicho (y aprovecho para aclarar que sus declaraciones irán en cursiva): fantaseas con el Oscar pero no quieres ir más allá. Me siento afortunado y muy agradecido a la Academia. Creo que el cine es para el espectador y espero que la candidadtura sume espectadores a sus proyecciones. A mí, la noticia me pilló escribiendo mi nuevo largo...

Y es que, como bien se ha definido en la rueda de prensa previa a su encuentro con los aficionados aragoneses, la honestidad le marca a la hora de escribir una historia, lo que se nota después en la pantalla y cala en el público: dialogo con el espectador. Dialoga y enlaza, pues antes de acabar Gordos tenía preparadas dos historias de la que he elegido una y quizás la otra tenga que esperar unos tres años. Pero tengo necesidad y ganas de rodar.

Naturalmente, el éxito de azulocurocasinegro ha marcado el estreno de su segundo largo: hay ciertas similitudes entre las dos películas, pero aquí he querido que la comedia fuera más comedia y el drama más drama. Y no me preocupa lo llamativo de la película, la gordura, sino las historias extremas, a la vez que cotidianas, que cuenta.

Para ello, ha contado con un elenco de veteranos y de actores noveles que se han apoyado los unos a los otros. No me quiero llevar el mérito porque el éxito es del trabajo en conjunto.

En toda rueda de prensa, uno es capaz de meter sus preguntas (también hay quien no dice ni mú y luego rapiñea). Yo iba con tres cuestiones básicas en mis alforjas:

- Es difícil hacer una película amparada en el lado negativo de todos sus personajes. El de Antonio de la Torre, directamente, reconoce que es un cabrón: no creo en los personajes buenos o malos, sino en los que están atrapados y hacen lo que sea para sobrevivir, que buscan su sitio en el mundo para querer y ser queridos. Suelo no juzgar e incluir vivencias personales mías en sus historias para poder comprenderlos y, de paso, que el espectador empatice con ellos.

- Tu película también la van a ver gordos. ¿Te preocupó herir su sensibilidad?: nunca pretendí ofender o provocar, sino que hubiera cierta desnudez en su veracidad; que lo que se ve sea la verdad. Por ello llevé a los actores a esos cambios de peso. La peli es un alegato sobre el aceptarse como estés y, naturalmente, llevar una vida sana. Además, a los gordos no les gusta que les llamen lo que no son, ni los diminutivos ni nada de eso: no les gusta que les llamen gorditos.

- La opinión general es dejar atrás los cortometrajes cuando se ha superado la prueba del primer largometraje. No es tu caso. ¿Cómo consideras los cortos en tu carrera como narrador?:
doy casi la misma importancia a un corto que a un largo. Me siento a escribir lo que me sale y procuro ser honesto: si me salen veinte páginas no las alargo. Me pasó con "Trumatología", que pensé que se podía sacar un largo de ello y al final no fue así. El corto me encanta para experimentar y aprender. Y es que aún me siento un niño en el mundo del cine...

Un niño puede, pero que gatea camino a los Oscar...

(PS: el título de esta entrada proviene de la definición que a Daniel Sánchez Arévalo dio de la película su pareja sentimental, la actriz Verónica Sánchez)

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