lunes, 6 de octubre de 2008

Diario (en) español

El presidente de esta España que en dos telediarios (de "cuatroº") nos va a decir que nuestros bancos juegan en la Champions League, acudió la semana pasada a tirarle de las orejas a su homólogo Dmitri Medvédev, el títere de Putin, y a arrancarle el compromiso de que retiraría sus tropas de Georgia. Unos días después, los Georgianos volvían a ser tachados de terroristas por la administración rusa. De no ser porque Anna Politkóvskaya fue asesinada por los esbirros de la FSB, quizás se habría molestado en hacer a nuestro país protagonista de alguna de las entradas de la continuación de su "Diario ruso", donde ya había descrito a los dirigentes de la U.E. como una pandilla de pusilánimes cautivos de la política energética rusa.

Leí el libro de la fenecida periodista hará un mes, y a medida que avanzaba en sus escabrosos relatos más comprendía y más me encabronaba. Es ejemplar la historia de Politkovskaya: una mujer comprometida con su oficio y sus compatriotas, en busca de una verdad evidente que pocos más querían ver, cuyo tesón le costó una vida más cómoda y, finalmente, más larga. Una heroína del siglo XXI, post-guerra fría (tal y como la conocimos) cuya trayectoria debería ser parte del temario en todas las escuelas del periodismo. Los otros actores de la función (el pérfido Putin, el oportunista Medvédev, los políticos europeos que en cuanto pueden traicionan a la Unión y sálvese quien pueda, ...) siguen interpretando sus poco edificantes roles. Y en cuanto al peso de España en la política exterior... ¡Si hasta Evo se nos descojona!


Diario Ruso, de Anna Politkóvskaya. Ediciones Debate. 400 pags. 21.00 € (De gratis en la Biblioteca de Aragón).

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